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Campinagro ¡En lo rural me quedo!

Del 20 al 23 de junio se llevó a cabo  el evento denominado CAMPINAGRO (Reencantamiento Juvenil por el Campo) cuya sede fue la escuela rural de la vereda San José en el municipio de Manzanares, el cual contó con la presencia de jóvenes rurales de municipios del oriente de Caldas: Norcacia, Manzanares, Marquetalia, Marulanda, Pensilvania, La Dorada, Samaná y Victoria. El objetivo principal del evento fue devolverle a los jóvenes el encanto por el campo a través del intercambio de saberes generacionales en el manejo y cuidado de los cultivos y la biodiversidad que alberga esta zona, con la finalidad de relevar la estigmatización que existe en torno al campesinado y dar a conocer las oportunidades que pueden concretar desde sus territorios. En este intercambio cultural, los invitados se convirtieron en los principales protagonistas para tratar y darle forma a las temáticas desarrolladas a través del diálogo. El primer día de trabajo se dividió en dos bloques; por un lado, presentación e instalación de las carpas; por otro, la instalación de herramientas biológicas tales como la paca biodigestora, el baño seco y la huerta. También, se elaboró un mural bajo el lema: “En lo Rural me Quedo” que hacía alusión al principal objetivo del evento. En el segundo día se hizo un reconocimiento del territorio tomando a consideración la flora y la fauna, posibilitando que los jóvenes hablaran con propiedad de sus territorios y reconocieran las especies en peligro de extinción, sus causas y las formas de conservación de especies que como el mono (más conocido en el territorio como “tití”). Para el tercer día se trataron temas sobre la identificación de las problemáticas sociales, ambientales, económicas, políticas e institucionales evidenciadas en el territorio. Sobre este punto, se dieron a conocer a profundidad los mecanismos de participación constitucionales que los ciudadanos tienen para defender sus derechos. Como ejercicio final, en el cuarto día de trabajo se desarrolló una plenaria de carácter constructiva donde se puso a los jóvenes a pensar en términos prospectivos. En este sentido, una vez identificados los problemas, los jóvenes debían imaginarse las estrategias para cambiar las realidades de sus territorios y hacer de ellos un medio rentable para sus vidas. Con ello se mostró que desplazarse a las principales ciudades en búsqueda de nuevas oportunidades, no es la salida. El campo es un entorno colmado de potencialidades. El evento logró su objetivo, recuperar el orgullo de los jóvenes por sus territorios. También, afianzó el amor por sus culturas, representado en sus intenciones de cuidar y conservar las distintas variedades de cultivos. Esto se traduce en un compromiso directo por apostarle al cultivo de las semillas nativas, es decir, aquellas que provienen de la herencia de sus ancestros y cuyo llamado es a recuperarlas, porque con los jóvenes retomamos nuestras raíces, caminamos en pro de la productividad y de la seguridad alimentaria de las que carecen nuestros territorios. Con todo esto, se fortaleció en los jóvenes el rol activo que ocupan en cada una de sus familias en el cuidado del medioambiente y en el manejo de las economías a través de la siembra orgánica. Otra de las grandes reflexiones, fue entender que las problemáticas en cada municipio son similares y que la solución está en nuestras manos. Por esta razón, como jóvenes debemos procurar no solo por nuestro bienestar. Debemos evitar la migración de nuestras tierras y la desolación que se evidencia al no escuchar las risas de los niños que las habitan, al ver las escuelas rurales cerradas y los productos de consumo diario cada vez más caros en el mercado y de cuestionable calidad. Finalmente, señalar que es necesario fomentar una cultura comunal donde se socialice la importancia que tiene el consumo de los productos locales, así como  instaurar varias especies de cultivos y cuidar de la tierra que nos da la vida. Tejiendo lazos comunales de mercado y de empoderamiento ciudadano, podremos exigir a las administraciones gubernamentales que la economía se solvente de la producción local y que se destinen recursos para el emprendimiento juvenil en la conservación del medioambiente, de  la producción y de la transformación de alimentos. De parte de la Red de Jóvenes por el Oriente de Caldas los más sinceros agradecimientos a quienes hicieron posible este espacio: Programa Desarrollo para la Paz del Magdalena Centro, Jardín Botánico de la Universidad de Caldas y Universidad del Rosario.   ----- Angie Lorena Bonilla Ríos Red de Jóvenes por el Oriente de Caldas Marquetalia, Caldas   *Fotografías: Jardín Botánico - Universidad de Caldas  
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Mujeres cafeteras de Campoalegre

En la vereda Campoalegre del municipio de Manzanares, Caldas, existe un grupo conformado por aproximadamente 15 mujeres quienes viven y trabajan en el campo, en especial con el café. Estas mujeres han venido desarrollando proyectos que buscan en primer lugar el desarrollo emocional, ya que aseguran que las mujeres del campo muchas veces se siente menospreciadas. Es así como han aprendido valores y entendido que son una parte esencial de la empresa cafetera, también, han tenido la oportunidad de compartir con mujeres cafeteras de otros municipios, tomando sus experiencias que las han ayudado a seguir luchando por la igualdad de género y la inclusión en proyectos importantes, dejando a un lado la época machista. En estos momentos este grupo de mujeres están desarrollando un proyecto de semilleros, el cual consiste en plantar árboles para la reforestación de algunas zonas, además, pretenden ayudar para que las microcuencas estén más protegidas para un futuro. Así pues, esperan seguir avanzando en proyectos que fortalezcan la unión entre mujeres cafeteras y en un futuro tener una marca propia de café y de productos relacionados al mismo. En definitiva, están interesadas en cada día aprender más y ser un grupo que sirva de ejemplo para las nuevas generaciones.   ----- Richard Ospina Escuela de Comunicación Magdaleneando Manzanares, Caldas
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La calidad de Kynuba

Kynuba es el producto insignia de la vereda Llanadas del municipio de Chaguaní, Cundinamarca. Se trata de un café producido por familias campesinas de esta vereda que observaron la necesidad y el propósito de buscar un valor agregado al producto para mejorar su calidad de vida. El origen del nombre se remonta a la lengua muisca ya que Kynuba significa: “El fruto del árbol que brilla”. Este café se destaca porque es un producto especial que se trabaja con buenas prácticas agrícolas. También, porque es totalmente puro, puesto que desde su origen en los cultivos se cuida que sea un café sano y a su vez se procesa en planta productora propia, lo cual hace que no se adicionen químicos. Una ventaja de tener una marca propia de café es que las familias cafeteras han aprendido a tratar este producto como un alimento primordial en el consumo diario y están usando prácticas amigables con el medioambiente, ya que no usan funguicidas ni insecticidas. El resultado se refleja en el sabor del producto final. La forma de venta del café Kynuba es a través del servicio puerta a puerta por medio de familiares a nivel municipal, departamental y nacional. El café ha traído muchas alegrías y bendiciones a la comunidad de la vereda Llanadas y las familias han logrado un reconocimiento por su producto; esperamos que no solo en este sector sino en todo el país, logremos unirnos para que más personas cambien del café de fábrica al café natural, al propio de la región, y apoyemos a los productores colombianos.   ---- Diego Bayona Colectivo de Comunicación Magdaleneando Chaguaní, Cundinamarca  
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Experiencia como aprendiz en el PDPMC

Hoy deseo compartir con todos y cada uno de los lectores del Magdaleneando una gran experiencia que inicié desde el día 25 de enero del 2019 como aprendiz del Técnico de Manejo Ambiental del SENA en el Programa Desarrollo para la Paz del Magdalena Centro - PDPMC; donde he adquirido gran conocimiento desde las líneas de trabajo que allí promueven procesos de diálogo, vinculación, participación, y aprendizaje a jóvenes, familias, líderes comunitarios y pobladores en general. En este tiempo he tenido la oportunidad de conocer las experiencias y  las travesías que se viven a diario para poder llegar a cada uno de los sitios donde el PDPMC tiene incidencia. Es de resaltar esta gran labor de los profesionales, el amor, la vocación, el compromiso, la dedicación, la calidez humana y la fraternidad que hay en cada uno de ellos, he aprendido que los impedimentos no son limitantes. Desde las líneas de Infraestructura, Ambiente y Sociedad; Gobernabilidad y Gobernanza y las Mesas Subregionales de Trabajo, estuve como aprendiz de apoyo, pude conocer sitios maravillosos del territorio del Magdalena Centro, dentro de ellos destacar la belleza, las condiciones climáticas y en ocasiones el difícil acceso a estos lugares; la primera Bioingeniería realizada en convenio Tripartita PAI Guarinó del Municipio de Herveo,Tolima, las cascadas en Victoria, Caldas, y Piedras Blancas del corregimiento de San Miguel en Sonsón, Antioquia; el recorrido por el Parque Nacional Natural Selva Florencia y sin duda alguna el conocer la importancia y el impacto positivo que causa en el medioambiente una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). En este corto tiempo doy las gracias al PDPMC por hacerme parte del diario vivir en sus labores y compartir todas estas experiencias. Mi admiración y respeto a los líderes consejeros, a los pobladores por su valentía y empoderamiento de sus territorios; marcan en mí un gran aprendizaje y motivación para seguir en estos procesos de construcción de paz.   Gracias a todos… ----- Yaqueline Galindo Rueda Aprendiz Sena Técnico en Manejo Ambiental                  
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La academia y el medioambiente

Inicio este escrito agradeciendo a todas las personas que hacen que estos espacios de aprendizaje sean posibles, pues ha sido muy edificante para mi y para mis compañeros. En cada uno de los encuentros de la Escuela de Liderazgo Ambiental pudimos aprender muchas cosas de altísimo valor sobre el cuidado y la conservación del medioambiente. La educación ambiental, desde la formación académica en el grado de licenciatura iniciaba con una filosofía de educación, luego la sensibilización hacia los fenómenos de todo tipo de interacción de las diversas formas de vida, enseñándonos que todos los seres tienen su descendencia y que por ende les duele sus crías y su hábitat, como es el caso de la tala de bosques que privan de sus hogares a miles de aves y algunos primates. Pero si el individuo infractor no atendía estas premisas tenía una sanción penal o económica, esa era la idea de la educación ambiental en sus inicios. Tengamos en cuenta que la educación ambiental debe ser transversal, abarca todas las ramas del saber, agrupa a su vez muchas áreas del conocimiento y a todos los entes de la sociedad. Al fin y al cabo en el planeta vivimos todos y es obligación de todos cuidar del mismo. Como se insinúa desde muchos entes, es necesario acabar las diferentes prácticas ancestrales de explotación de los recursos naturales, con el fin de rescatar la mayor parte de lo ya perdido, por ejemplo, la pésima práctica de quemar las “malezas” y así creer que la cosecha sería cada día mejor, lo que no es cierto, eso desertiza. Asimismo, regenerar en lo posible las áreas deforestadas, lo que algunos han hecho y lo siguen haciendo, tal es el caso de una profesora de primaria en Yopal, Casanare, que con ayuda de sus alumnos y padres de familia repobló toda una montaña cerca de la ciudad, lo que le ha valido el reconocimiento internacional. Igualmente, el señor Jadav Payeng quien por mas de 40 años ha sembrado árboles, repoblando así un gran lote en la India. Él también es un ejemplo a seguir. La academia ya conocía desde mucho tiempo atrás los riesgos de atacar a la madre naturaleza, en varias áreas del saber ya se conocían la gran mayoría de los fenómenos como el ciclo del agua, el del carbono, las asosiaciones entre los diferentes seres, la interacción del clima y sus variables. Lamentablemente fue necesario que ocurrieran muchos desastes como el de Bhopal en la India, el hundimiento del buque petrolero "Prestige" en las costas de España, el desastre de Chernobyl en Rusia y otros más, para que la comunidad internacional se despertara en pro de la defensa del medioambiente y se creara la formación ambiental en el mundo como área del saber y se tuviera en cuenta como formación profesional.   ----- Jaime Hernández Escuela de Liderazgo Ambiental – ELA La Dorada, Caldas
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Una experiencia más

Mi nombre es  Eduardo Vásquez un joven de veinte años de la vereda Campoalegre en Manzanares, Caldas, que se graduó de bachiller con la única intensión de irse a la ciudad pensando firmemente que mi futuro estaba allá, ya que algunos amigos y excompañeros me contaban sobre lo que hacían en Bogotá y me llené de ilusiones. Con los ojos cerrados y sin pensarlo dos veces me fui tras un trabajo que me ofrecieron el cual no fue el mejor. Sin embargo, decidí no darme por vencido y traté de conseguir un nuevo empleo, entregué muchas hojas de vida pero siempre me decían lo mismo: “¿Tiene experiencia?”, “Si algo nosotros lo llamamos”… Fueron tres largos meses de espera por una oportunidad que nunca llegó. Cansado de la ciudad, de ver como cada día se iban mis ilusiones, pasando por momentos difíciles, recordé a mis padres, tíos, abuelos, mi familia, quienes viven en el campo y jamás les ha faltado nada, por el contrario, hemos sido muy felices y unidos. Sinceramente nunca le di el valor que se merece el campo, pero esta experiencia hizo que me llenara de orgullo por mis raíces, por ello, decidí volver a mi casa, donde mis padres, de donde nunca debí salir; ahora ayudo a mi padre en las labores de la finca y no me da pena decirlo ¡Soy campesino! Ojalá los jóvenes que lean esta historia no tomen desisiones apresuradas en la vida, el campo está sin jóvenes y la ciudad no siempre es el mejor camino.   ----- Eduardo Vásquez Escuela de Comunicación Magdaleneando Manzanares, Caldas
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