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Monseñor Óscar Aníbal


Las siguientes líneas resultan del cariño y la admiración que ha significado para nosotros la presencia pastoral de Monseñor Óscar Aníbal Salazar Gómez durante estos 13 años del Programa Desarrollo para la Paz del Magdalena Centro...

En los últimos meses seguidores y amigos han recogido en textos, detalles, celebraciones y canciones la nostalgia que deja su nuevo rumbo, porque su labor siempre trajo la esperanza y la serenidad de que Dios pone sus manos para cumplir lo que parece imposible y eso es la FE demostrada con ejemplo en la vida.

53 años como sacerdote determinaron su sello de hermandad y como lo ha expresado siempre la cabalidad de este trabajo, la logró con su cercanía a Dios, quien le inspiró las decisiones, direccionamientos y filosofía de amor por la humanidad.

La humildad, sencillez y la sonrisa espontanea de asombro por cada misión cumplida serán de no olvidar y de replicar siempre. Las palabras en cada homilía calaron en los corazones de quienes llegaron por casualidad o por convicción a cada una de las puertas parroquiales y la bondad exacta que motivó a muchos a perdonar, a examinar sus actos, a valorar cada situación como una lección divina, serán el legado para creer que trabajar por la paz significará la bendición para las estas tierras y sus habitantes.

Monseñor explicó hace poco que le llegó el momento de orar más para descansar mejor y que sus manos estarán elevadas para agradecer por el camino recorrido y por una vida que hoy da testimonio de transformación y amor por el servicio diocesano.

El PDP Magdalena Centro con cada una de las comunidades que acompaña, agradece su respaldo decidido y afectuoso a esta propuesta de paz que nos convoca sin reservas a ofrecer lo que sentimos, lo que sabemos hacer y lo que nos falta por recorrer y aprender. La tarea es sin duda hacernos más prestos a conversar, escuchar y jamás perder la mirada humana en cada acto; que el amor prevalezca y que la esperanza nunca disminuya y si juntarnos más es un requisito ineludible ¡pues el reto será asumido!

A Monseñor Hency Martínez Vargas le abrimos nuestros brazos y lo recibimos con el amor fraternal que hoy le prodigamos a Monseñor Óscar Aníbal y que las visiones de ambos se complementen para seguir llevando el mensaje conciliador a cada lugar de la Diócesis, que hoy sigue siendo el territorio compartido para cumplir con la misión del Programa.

¡Vivir lo mejor posible… vivir la vida querida, pero vivirla con voluntad y amor por lo que se hace! Esas fueron palabras de Monseñor que exaltamos y hacemos consigna para el camino que nos falta y en este Magdalena Centro este camino siempre será diverso: a veces de herradura, otros de asfalto y otros de agua.

Y porque la amistad también es poesía, entonces finalizamos estas líneas así:

 

Querido Monseñor

Que atentos escuchamos tu voz.

Y que siempre deseaste ser el mensajero

Infinito del amor de Dios.

 

Que con ejemplo de fortaleza

dejaste todo para ser misionero y apóstol

y caminar sin descanso para apacentar espíritus.

 

Aceptaste el llamado y dijiste SÍ siempre

al amor de verdad,

y ahora consagrado seguirás siendo

el sacerdote más real.

 

Como buen instrumento, no hubo temor

porque a tu lado y en todo momento

siempre estuvo tu Dios edificador.

 

Hoy los valiosos frutos alcanzan la eternidad

y así como se apacientan las ovejas

la paz alcanzarás,

porque cumpliste los mandatos de

servir a los demás.

Hoy la gloria es para ti

sacerdote pacificador

por cada mensaje de esperanza que

trajiste a nuestro corazón.

 

¡Un abrazo Monseñor!

 

___

Viviana Bedoya Franco

Subdirectora Técnica - PDPMC


Autor:
PDPMC
Fecha de publicación: 15/Feb/2019

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