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PDPMC · 21 años

21 años del PDPMC

2005–2026

21 años dialogando y transformando

El PDPMC continúa tejiendo confianza, participación y paz junto a las comunidades del Magdalena Centro.

Programa Desarrollo para la Paz del Magdalena Centro, 21 años: Dialogando, transformando

Editorial · Página 2

PDPMC: 21 años fortaleciendo la cultura del encuentro como signo concreto de la construcción de la paz

Inspirado en el legado del papa Francisco, el padre José Alberto Aristizábal reconoce en la misericordia, la cercanía y la alegría de encontrarnos una columna vertebral del trabajo del PDPMC en el Magdalena Centro.

Pbro. José Alberto Aristizábal Franco · Director Ejecutivo

“Las diferencias no deben dividirnos, sino enriquecer nuestra convivencia. Cada ser humano posee un valor incalculable para aportar a la transformación del territorio.”
  • Tender puentes

    Acortar las divisiones empieza por reconocer la dignidad y el valor de cada persona, sin importar cuán humilde sea.

  • Encontrarnos en el diálogo

    La integración entre personas y comunidades permite responder a un mundo fragmentado por diferencias políticas, económicas y culturales.

  • Sembrar una paz genuina

    La misión no es alcanzar una paz superficial, sino sostener procesos donde todas las voces sean escuchadas y reconocidas.

Leer el editorial completo en la edición 116

Una cinta continua: dialogando para transformar

El significado de nuestro 21

Más que una imagen conmemorativa, el emblema refleja la esencia, el método y la promesa del PDPMC con el territorio. Cada trazo, pliegue y color cuenta lo que somos y señala hacia dónde vamos.

  1. 01

    El hilo conductor de nuestra historia

    La cinta representa un recorrido ininterrumpido: 21 años que forman un tejido continuo, un proceso vivo y un acompañamiento que permanece junto a las comunidades.

  2. 02

    De la palabra a la acción

    La cinta nace sosteniendo DIALOGANDO y fluye hasta convertirse en la base de TRANSFORMANDO. La transformación territorial es el resultado del diálogo genuino.

  3. 03

    Flexibilidad y resiliencia

    Sus pliegues combinan estructura y flexibilidad: expresan la capacidad del Programa y de las comunidades para adaptarse, cambiar de dirección y no romperse.

  4. 04

    El abrazo al territorio

    La cinta envuelve el espacio como un abrazo que articula, protege y sostiene a los actores del Magdalena Centro, unidos por una misma historia.

Los cuatro colores de nuestra identidad

  • 01

    Amarillo

    La luz, las ideas y la inteligencia que guían el diálogo.

  • 02

    Rojo

    Lo humano y la pasión, poniendo siempre a las personas en el centro para el encuentro y la articulación.

  • 03

    Verde

    La naturaleza, la estabilidad y el crecimiento que florecen con la transformación.

  • 04

    Azul

    Presente en el número 1 y la palabra AÑOS, actúa como un pilar de profundidad, confianza y sabiduría; ancla la composición con la fuerza integradora del río Magdalena.

In memoriam · Páginas 16 y 17

Huellas imborrables en el Magdalena Centro

“Recordar es volver a pasar por el corazón. Aunque hoy no nos acompañen físicamente, su luz, su trabajo y su amor por el territorio siguen guiando nuestros pasos.”

Doce personas, doce formas de servir. Sus historias recuerdan que el Programa se ha construido con quienes abrieron las puertas de sus comunidades y creyeron en el diálogo, la participación y el trabajo colectivo.

Abre cada nombre para conocer la huella que permanece en el territorio.

Afranio Mejía CardonaEl valor de la planeación comunitaria y la palabra dada

Desde La Dorada, Afranio lideró con vocación y criterio el Consejo Territorial de Planeación. Nos enseñó que la paz también se diseña escuchando a las comunidades y proyectando un futuro con justicia social. Su compromiso institucional y comunitario sigue siendo faro en nuestro caminar.

María Esmilda TabaresLiderazgo, entrega y amor en el Alto Oriente de Caldas

Activa participante de la Mesa Subregional de Trabajo, María Esmilda contagió a todos con su entusiasmo y dedicación inconmovible. Su servicio silencioso y constante demostró que el verdadero liderazgo se ejerce desde la cercanía y el trabajo en equipo.

Omaira Berón DomínguezAlegría, firmeza y nobleza en la construcción de paz

Su voz clara y su sonrisa cálida iluminaron las Mesas Subregionales del Bajo Oriente de Caldas y Puerto Salgar. Lideresa firme en sus principios y profundamente humana, Omaira sembró esperanza en cada espacio donde alzó la voz por su comunidad.

Yeison Javier Carvajal CastañoJuventud, memoria y compromiso en Manzanares

Su partida temprana conmocionó profundamente a su comunidad y al Programa. Yeison encarnó la fuerza, la sensibilidad y el entusiasmo de las nuevas generaciones que creen en el diálogo. Su recuerdo nos compromete a seguir formando jóvenes líderes para el territorio.

Leticia RodríguezSaber ancestral y cariño vivo en San Carlos, Caparrapí

Mujer noble, alegre y firme, doña Leticia fue símbolo de acogida y constancia en el PDPMC. Con una mano siempre dispuesta a servir y una fe inquebrantable en la gente de su tierra, nos dejó la enseñanza de que la paz se cultiva con amor diario en los hogares y veredas.

Fernando Ardila GalindoEducación, naturaleza y ciencia al servicio del territorio

Docente de la Institución Universitaria IES CINOC y miembro activo del Consejo de Cuenca del Río La Miel, Fernando unió la pasión por la enseñanza con el cuidado de los ecosistemas. Su legado académico y ambiental vive en cada aula y en cada corriente de agua que ayudó a proteger.

Gustavo LópezPerseverancia y arraigo en el Retorno Colectivo de El Congal

Líder incansable de la vereda El Congal, Samaná, Gustavo dedicó sus fuerzas al proceso de retorno colectivo y a la reconstrucción de la vida digna en su tierra. Su ejemplo de resistencia, fe y amor por el suelo patrio vive en el corazón de Samaná.

Daniel Antonio Betancur MarínSabiduría, paciencia y arraigo en el territorio

Participante inolvidable del proceso de Retorno Colectivo, don Daniel nos regaló la calma, la dignidad y la sabiduría de los mayores. Su presencia firme fue testimonio vivo de que nunca es tarde para reconstruir el hogar y sembrar paz para quienes vienen detrás.

Carlos Pérez CardonaLa voz de las comunidades a través de los micrófonos

Periodista de La Campeona Stereo, Carlos puso las ondas radiales al servicio de la verdad, la información local y las causas comunitarias. Con su micrófono hizo visibles las historias del pueblo y le dio voz a quienes construyen paz desde el anonimato.

Rubén Darío Ocampo ValenciaArticulación y servicio en el Bajo Oriente y Puerto Salgar

Miembro comprometido de la Mesa Subregional, Rubén Darío destacó por su disposición permanente al diálogo, su espíritu fraterno y su empeño por unir voluntades en favor del desarrollo regional. Su vocación comunitaria perdura en el proceso.

Antonio GaitánSeriedad, respeto y bondad

Desde San Carlos de Caparrapí, Antonio acompañó con seriedad, respeto y bondad los procesos del PDP Magdalena Centro. Agradecemos profundamente su presencia y compromiso con el territorio. Su recuerdo permanecerá vivo en las comunidades y en cada camino de paz que ayudó a construir.

Luis Alberto LópezRespeto, bondad y generosidad

En la vereda El Congal, Samaná, Luis Alberto acompañó con respeto, bondad y generosidad los procesos del PDP Magdalena Centro. Agradecemos su compañía y compromiso con la comunidad. Su ejemplo y su memoria seguirán inspirando el camino de retorno.

Una historia construida junto a la gente · Página 21

21 años caminando el territorio, sembrando esperanza

Por Viviana Bedoya Franco · Coordinación de Procesos Técnicos, Operativos y de Comunicaciones

Una historia construida con las comunidades

Los primeros años estuvieron marcados por el conflicto, las distancias, la desconfianza y las pocas oportunidades. También revelaron comunidades valientes que nunca dejaron de creer y enseñaron que siempre existen razones para mantener la esperanza.

Escuchar antes que hablar

El Programa llegó para conversar con las comunidades, acompañar sus búsquedas y fortalecer sus capacidades. Cuando las personas se encuentran, dialogan y trabajan unidas, pueden transformar su realidad y abrir nuevos caminos de paz y desarrollo.

Caminar donde está la gente

En bus, chiva, carro, moto y muchas veces a pie, el PDPMC ha llegado a Arboleda, El Congal, Montañanegra, San Carlos y a muchas otras veredas y municipios. Las mejores respuestas nacen del diálogo cercano con quienes habitan y construyen sus comunidades cada día.

Transformaciones con rostro propio

El territorio ha visto a mujeres reconocer su fuerza y asumir liderazgos, a jóvenes saberse protagonistas del cambio, a organizaciones aprender a trabajar juntas y a comunidades recuperar la confianza en sus propias capacidades.

Las personas son el mayor legado

Más allá de las actividades, proyectos y resultados, permanecen los rostros, las historias, los vínculos y las capacidades sembradas. El Magdalena Centro también ha transformado al Programa y le ha enseñado que servir es aprender.

Un compromiso que mira hacia adelante

Celebrar no es detenerse: es reconocer lo aprendido, escuchar nuevas voces, acompañar a las generaciones jóvenes y seguir construyendo relaciones basadas en la confianza, el respeto, la solidaridad y el cuidado de la vida.

“Después de 21 años, nuestra esencia permanece intacta: caminar junto a la gente, creer en sus capacidades y sembrar esperanza allí donde la vida nos convoque.”

Historias complementarias publicadas en Magdaleneando

Cuatro miradas de nuestra edición 116

Trabajo en red

Organizaciones aliadas